ANDANZAS

un whisky, una cerveza, un cigarro.

miércoles, noviembre 25, 2009

Lecturas

"Pienso, por ejemplo, en la profunda reacción del poeta Rilke ante un torso arcaico de Apolo. Rilke describe una curva descendente en el torso de la figura, muy lejos del espíritu de una observación formalista. La curva conduce hasta la zona genital de la figura mutilada, sin que en verdad importe que los genitales fueran arrancados tiempo atrás, con afán iconoclasta, o tal vez para obtener un talismán sexual. Los genitales de piedra son tan irrelevantes para la experiencia de Rilke como la cabeza de la estatua, asimismo perdida. No vemos los ojos de la figura, pero de un modo u otro nos sentimos observados por la totalidad de su cuerpo: "Porque no hay aquí un lugar que no te pueda ver". Y, por eso mismo, no hay en ella ningún lugar que no sea genital: el torso expresa, todo él, tal poderosa energía sexual que el poeta se ve a sí mismo como un ser extremadamente débil e inferior. Ante la irresistible fuerza del dio, al poeta no le resta sino preguntarse qué clase de hombre es él mismo. Si fuera mujer tendríamos la sensación , creo, de que ha de cambiar de amante, o de que se ha despertado en ella algo que sólo un dio sería capaz de satisfacer. El "debes cambiar tu vida" que cierra el poema es el aplastante pensamiento consecuencia de haberse visto a sí mismo desde la perspectiva del cuerpo del dios."