ANDANZAS

un whisky, una cerveza, un cigarro.

martes, febrero 02, 2010

Antes de partir II

Que se hace cuando se siente la inconmensurable necesidad de arrodillarse ante un árbol y dejar de existir de esta forma, de dejar de sufrir, de devolverle a la naturaleza eso que le robamos, de ser parte de la tierra, de la existencia, que no es nuestra, que no somos nosotros, de dejar que el alma se vuelva una flor, escondida, donde no llegara nunca nadie, ningún hombre, ninguna mujer, ser parte de algo, dejarse morir para ser algo, algo en verdad importante.

No hace mucho descubrí que la muerte era un forma de ver la vida y poco a poco me he acercado a esta, a la vida, a lo poco que vale lo que soy, lo poco que vale la gente.

miércoles, noviembre 25, 2009

Lecturas

"Pienso, por ejemplo, en la profunda reacción del poeta Rilke ante un torso arcaico de Apolo. Rilke describe una curva descendente en el torso de la figura, muy lejos del espíritu de una observación formalista. La curva conduce hasta la zona genital de la figura mutilada, sin que en verdad importe que los genitales fueran arrancados tiempo atrás, con afán iconoclasta, o tal vez para obtener un talismán sexual. Los genitales de piedra son tan irrelevantes para la experiencia de Rilke como la cabeza de la estatua, asimismo perdida. No vemos los ojos de la figura, pero de un modo u otro nos sentimos observados por la totalidad de su cuerpo: "Porque no hay aquí un lugar que no te pueda ver". Y, por eso mismo, no hay en ella ningún lugar que no sea genital: el torso expresa, todo él, tal poderosa energía sexual que el poeta se ve a sí mismo como un ser extremadamente débil e inferior. Ante la irresistible fuerza del dio, al poeta no le resta sino preguntarse qué clase de hombre es él mismo. Si fuera mujer tendríamos la sensación , creo, de que ha de cambiar de amante, o de que se ha despertado en ella algo que sólo un dio sería capaz de satisfacer. El "debes cambiar tu vida" que cierra el poema es el aplastante pensamiento consecuencia de haberse visto a sí mismo desde la perspectiva del cuerpo del dios."

martes, septiembre 29, 2009

29 de septiembre de 2009

Mi espalda se refleja en la del insecto, la del insecto de refleja en la mía, somos dos y nunca uno mismo. Yo dependo de el y el depende de mi, pero nuestros destinos no están unidos. El mundo gira para recordarnos nuestra nuestra existencia del otro. Mi cara no es la del insecto, ni la de el la mía, reímos cuando el otro llora, lloramos cuando el otro ríe y cuando es momento de decir adiós no decimos nada, nos damos la vuelta, nos damos la espalda y mi espalda se refleja en la del insecto, es incierto si la suya se refleja en la mía.

No hay un solo yo, hay muchos y al mismo tiempo.

¿Tengo derecho a conferirme el beneficio de la duda?
Supongo que el volver a escribir tiene bastante que ver con hablar sobre mi, sobre lo que me esta pasando en este momento, en ese cliche, esa eterna respuesta del aquí y ahora.
Se me apareció, alguien, de nuevo y no me puedo conferir el beneficio de la duda, ya no tengo ese derecho, ya no me lo merezco. Esta claro que si estoy dudando es para acabar con el sentimiento, pero ¿como acabo con el divagar?
Quisiera que fuera el amor de mi vida, quisiera muchas cosas, pero no tengo que sofocarme. Siempre he tenido esa sensación de que me sofoco, de esa relación sanguínea que fluye lenta y roja y ella es una corriente pura que se apareció. ¿Por que dudo? ¿por que únicamente cuando estoy con ella es que siento que la amo? ¿por que siento la necesidad de tragedia?
Es el amor de mi vida, pero, ¿quien puede afirmar eso? no vivimos lo suficiente como para comprobarlo.