ANDANZAS

un whisky, una cerveza, un cigarro.

lunes, octubre 20, 2008

Carajo!

Un poco de alcohol y mierda, todo esta perdido.
La noche esta estrellada, y nosotros nos quedamos atrapados en el choque. Es evidente que la ciudad nos consume, nos apiña, nos quita lo poco que nos queda, juega a la mala madre, y nosotros jugamos al mal hijo.
El frio me carcome los huesos, ¿la compañia? podria ser mejor, pero quien se puede quejar, el cielo nublado no nos promete las mejores aventuras, quizas un poco de bourbon y un paquete cartas compradas en una drogueria de mala muerte, de esas que abren a las 12 de la noche de los sabados para cocer lo culos apuñaleados de los borrachos valientes, de los borrachos borrascosos, invencibles, temerarios, o simplemente borrachos, o simplemente idiotas malogrados.
La llamada de la madre siempre es un signo de alerta, la llamada de la madre que advierte que su pequeño hijo extraviado ya se la esta jugando con la vida otra vez. La conversacion es corta, nada de novedades, lo de siempre, comportate, avisame si te vas a quedar, claro que me voy a quedar madre querida, pero en el propio hogar, los cuartos vacios de mis amigos me traen malos recuerdos. Sus humildes hogares son como mi humilde hogar, pero sus humildes hogares no acogen mi sucia alma dormida y borracha. No te perocupes madre, por supuesto que me voy a quedar y no, no voy a fumar nada, excepto unos cuantos tabacos.
Un par de cervezas, una aztea desconocida, algun amigo de algun amigo esta solo en casa, un poco de gente desconocida, un poco de gente pretenciosa, malograda, paridos a empujones, duro, sufrimiento, porque la vida no los queria aqui, junto a mi. Un poco de gente que huele a antiseptico, a alcohol yodado, a burbuja, a inconscientes, de igual manera me ofrecen un poco de alcohol, yo les ofresco una sonrisa y un gracias, cualquier persona por mas inepta e incapaz, cualquier persona que me regale un trago se me merece almenos una sonrisa, una hipocrita sonrisa, pero la verdad es que los voy a coger a golpes y a decirles, "cerdos, ¿una copa?, deberia darles verguenza cerdos, ¿una copa?" matarlos y huir con el botin, una botella manchada de sangre, pero mientras pienso todo esto, se a acabado la botella, y el petaco y el porro y me digo, que bajo chango, que bajo.
Una promesa, una madre y otra promesa. La promesa que fui al nacer, la madre que me pario, la promesa que hago a mi madre, y por ahora ninguna de las promesas se mantiene en pie, ambas tambalean y luchan por mantenerse en pie.
Las promesas, y la madre que me pario.